lunes, 31 de mayo de 2010

La huella que dejamos en el agua

Al igual que el carbono, cada proceso productivo deja una huella en el agua. Se trata del gasto que cada una de las etapas de la producción genera en el recurso y que puede mitigarse optando por la eficiencia. El concepto recién despega, pero su ideólogo, de visita en Chile, aboga porque se convierta en un desafío global. La Nación, 13 de mayo 2010.

A pesar que el 70% de la superficie del planeta está cubierto por agua, se estima que en el futuro el principal problema sobre la Tierra será precisamente la escasez de este elemento.

La razón es que sólo el 3% en la práctica es dulce y apta para el consumo, y para empeorar el escenario, está tan mal distribuida que de no tomar medidas para mitigar el efecto que el cambio climático producirá en las cuencas y en el régimen de agua, terminará desatando las ya vaticinadas guerras por su posesión.

Cada año caen entre 100 y 10 mil kilómetros cúbicos de precipitación a la superficie de la Tierra, lo que debería ser suficiente para los requerimientos de toda la población si el agua llegara donde y cuando la gente la necesita. Pero no es así. “Hay mucha agua, pero no siempre donde es necesario”, señaló John Anthony (Tony) Allan, geógrafo del King’s College London y la Escuela de Estudios Orientales y Africanos del Reino Unido, que invitado por la embajada británica en Chile, dictó una conferencia para profundizar sobre el “agua virtual”, un concepto que ideó en 1993, cuando estudiaba la posibilidad de su importación como solución a la escasez del elemento en Medio Oriente y África del Norte.

Allan, explicó entonces que cada persona no sólo gasta el agua que consume diariamente para vivir, si no que detrás de todo lo que utiliza para hacerlo -incluyendo alimentos, ropa y servicios-, se necesitó más agua, lo que puede calcularse para que las naciones la utilicen de forma más eficiente. Quedaba entonces la posibilidad de importar agua, aunque no en forma explícita, si no que importando desde países, que tienen más disponibilidad del recurso, los artículos que sería costoso (en términos hídricos) producir en el país. Es el llamado “mercado de agua virtual”.

Eficiencia

Casi diez años más tarde, Arjen Hoekstra, investigador de la Organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco) tomó como base la idea de Allan para crear un nuevo concepto: la “huella hídrica” (water footprint), análoga a la “huella de carbono”, que además del gasto hídrico, incorpora las condiciones propias de cada país para obtener un indicador, como el clima, su grado de desarrollo, etc.

La media mundial en la actualidad es de 1.260 m³ anuales por habitante, sólo en alimentación gastamos entre 2,5m³ y 5m³ diarios por persona y en “190 de 210 países hay escasez”, señaló Allan.

El mayor gasto se va en la producción de alimentos, por lo que una de las claves es proteger y ayudar a los agricultores y ganaderos a lograr una producción sustentable. “Debemos incentivar al mercado de alimentos, manufacturas y supermercados a incrementar su conocimiento de la huella hídrica”, reducir el gasto en alimento y comer de manera sensata, dijo el investigador, pues comparando con la dieta estadounidense, que gasta 5,4 m³ por persona diaria, la vegetariana gasta menos de la mitad.

Poder civil

La “huella hídrica”, a diferencia de la del carbono -que hoy ya es tomada en cuenta por varios países de Europa-, está recién comenzando a ser difundida y según explica Tony Allan, es necesario que sea la social civil la que presione a los privados y al sector público.

En el caso del carbono la concientización fue algo más fácil, pues los efectos son globales. “El CO2 que tú emites acá puede ser resentido en otra parte del planeta, pero el agua tiene un impacto local, lo que sucede acá se queda a nivel de cuenca”, explica.

Si bien hay compañías internacionales que ya comenzaron a analizar su huella, el proceso requiere de recursos, capital humano y tiempo considerable, que no todas están dispuestas a invertir. Coca-Cola, por ejemplo, comenzó a hacerlo el año pasado, pero luego de un desastre ecológico que habría producido en India. La idea es no tener que esperar que pase algo malo para que la medida se extienda, pues además, medir la huella hídrica les ayuda a detectar dónde está el mayor gasto, para intentar reducirlo.

“Estamos en medio del proceso a nivel científico, discutiendo cómo comunicarlo a la gente, traduciéndolo de manera menos científica”, sostiene Allan. Por ello se han publicado tablas con el gasto hídrico de la mayoría de los productos de consumo diario (ver infografía). “En nuestras manos está la capacidad de influir en el uso del agua”, concluye.

CHILE EN BUEN PIE

Una de las características que Allan destaca de Chile es que está dentro de los países que, haciendo o no esfuerzos, tienen menor huella hídrica y que podría estar mucho mejor si se decide a hacer algo.

803 m³ por habitante al año es el promedio nacional, una de las más bajas de América Latina (Argentina, por ejemplo, llega a los 1.440 m³, Brasil y México también están entre los americanos sobre el promedio).

En nuestro país, según cifras de la Dirección General de Aguas (DGA), la mayor parte del consumo hídrico se va a la agricultura (78%), le sigue la industria (12%), la minería (4%) y con un 6% el consumo humano directo, a través del agua potable. Por ello, los expertos reunidos por la embajada británica en el seminario “La huella hídrica en la agricultura”, se enfocaron en las posibilidades de hacer más eficiente el consumo en el sector que, hasta el momento no ha sido lo suficientemente estudiado.

Según señaló Cristián Navarrete, coordinador de Estudios y Proyectos de la Comisión Nacional de Riego (CNR), no existen cifras que determinen cuánto gasta cada cultivo, pues el sistema de irrigación chileno es intuitivo, basado en observaciones o utilizando valores internacionales. Navarrete reconoce que es necesario investigarlo para poder entregar a los agricultores la información que permita crear conciencia del problema del agua. Pero el tema no pasa sólo por la tecnología necesaria para medir o para llevar a cabo técnicas de riego más eficientes, si no que también, por la cultura, como señaló el ingeniero Sebastián Videla, investigador de la compañía Amec.

CONSUMO MUNDIAL

Estados Unidos es el país con la huella hídrica más alta calculada (2.500 m³/p), doblando la media global.

España alcanza los 2.325 m³/p, Japón 1.150 m³/p (65% viene del exterior) y China 700 m³/p (5% del exterior). Según la Unesco, el consumo per cápita más bajo se concentra en Sudáfrica y Asia, mientras que el más alto está en el hemisferio norte y países de África central. Reducir el gasto en la comida, permitiría ahorrar cerca de un 30% de esa huella, lo mismo produciría cambiar la dieta por una más sensata y con menos carnes rojas.

Fuente: www.terram.cl

Reducir la huella de carbono en Chile ya empieza a ser un asunto personal

En los próximos meses se lanzarán varios productos que "contaminarán" menos. Hoy se pueden comprar bonos de carbono para compensar las emisiones de CO2 que se generan por consumir energía en la casa o el auto. Sepa aquí cómo hacerlo. El Mercurio, 23 de mayo 2010.
Lea noticia relacionada: El avance de Chile en la huella de carbono.

En Francia e Inglaterra existen supermercados (Casino y Tesco, respectivamente) que junto con entregar el total de la cuenta en plata, la da en huella de carbono. Sí, cada producto tiene etiquetada la cantidad de CO2 que se emitió para su producción y así las personas pueden eligir los que contaminen menos.

En Chile todavía falta para que eso ocurra. Pero quizás no tanto. "En los próximos meses veremos aparecer una serie de productos y servicios que se van a ofrecer neutralizados, porque se ha visto que ése es un atributo diferenciador", cuenta Aldo Cerda, gerente del área bosques, industrias y servicios sustentables de Fundación Chile.

¿Neutralizados? Se trata de productos cuya huella de carbono es completamente mitigada con la compra de bonos de carbono. "Si emites 10 toneladas de gases, tienes que comprar bonos que garanticen una reducción de 10 toneladas para estar neutralizado", dice Paola Conca, gerenta de medio ambiente de ProChile.

Con estos bonos se financian proyectos que, en distintas partes del mundo, se desarrollan para contrarrestar la acción de los gases de efecto invernadero (son seis y el CO2 es uno de ellos). Es decir, proyectos de reforestación, de energías renovables, de eficiencia energética, entre otros.

Pagar un poco más

La Municipalidad de Vitacura, que este año ofreció el servicio de neutralizar el auto, compró bonos para financiar proyectos de energías renovables en China y Rusia. Es decir, las mil personas que calcularon la huella de carbono de sus autos y pagaron por neutralizar sus emisiones durante un año, contribuyeron a esos proyectos, según cuenta Aldo Cerda.

Para el próximo año, Cerda cree que otras municipalidades ofrecerán el mismo servicio. Por lo menos la Fundación Chile ya ha sido contactada para actuar como intermediaria entre quienes compran bonos (los municipios) y los proyectos propiamente. A su vez, los municipios prorratean su compra entre quienes neutralicen con ellos.

Tener estos pequeños cambios de actitud por ahora no es tan caro. Mitigar una tonelada de CO2 cuesta 12 dólares. Neutralizar el auto cuesta en promedio 20 mil pesos. Y todavía se puede hacer a través de la página www.reducetuhuella.org .

En esa misma página se puede calcular la huella de carbono que una persona produce por efecto del consumo energético de su casa, o por sus viajes. También puede mitigar esas emisiones, comprando bonos, en la misma página.

Las cosas se van a poner aún más fáciles en los próximos meses, porque según Cerda habrá ofertas en las multitiendas y para el próximo año es posible que hasta se produzca un boom de ofertones. Incluida, por ejemplo, la venta de autos ya neutralizados.

Una señal de eso la da Wal-Mart, que sacó un índex de sustentabilidad que tiene 15 puntos y tres de ellos tienen que ver con medir, informar y reducir la huella de carbono. Y, como se sabe, Wal-Mart está en Chile a través de la cadena de supermercados Líder.

Claro que hay que ser precavidos. Preguntar qué proyecto uno está financiando cada vez que compra un producto "neutralizado" no es una mala idea. Sobre todo porque este es un mercado emergente.

"Es bueno saber de qué país proviene el proyecto. De qué se trata y quiénes están detrás. Que sus bonos se transen en una bolsa conocida, por ejemplo, en Chicago Clime Exchange, y que no esté sobrevendido", dice Paola Conca.

Un proceso no tan fácil

"La huella de carbono es la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto" (UK Carbon Trust 2008), explica Juan Pablo Silva, de la Fundación Reduce tu Huella.

Por lo tanto, para su cálculo "se tienen que contabilizar todas las emisiones de GEI atribuibles a una actividad, ciclo de vida de un producto o servicio", sigue.

Para el cálculo, propiamente, no hay una unidad de medida estándar. De hecho hay varias, pero tres son las más validadas a nivel internacional: GHG Protocol (www.ghgprotocol.org); PAS 2050 (es el que ocupan los supermercados Tesco y es el que seguramente se convertirá en el estándar europeo) e ISO 14067.

Los bonos

Juan Pablo Silva, de la Fundación Reduce tu Huella, explica que el mercado de bonos de carbono está dividido en dos grandes grupos: el regulado (que se rige por el protocolo de Kyoto) y el voluntario.

"En el regulado, se comercializan CER (certificados de emisiones reducidas), que es el equivalente a una tonelada de CO2 que se deja de emitir a la atmósfera", agrega.

En el mercado voluntario, hay menos exigencias regulatorias. "Los proyectos se validan y verifican y te dan garantías de que reduces. Pero son bonos más baratos, porque son proyectos más pequeños", advierte Paola Conca, de ProChile.

Fuente: www.terram.cl

domingo, 23 de mayo de 2010

Pantones!!!!!

Paint Chips - BREAKDOWN from Kevin Couture on Vimeo.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Barcelona 1000 graffitis

Caminando por las calles de Valparaíso me encontré con unos personajes que vendían libros usados... en mi búsqueda Súper Design encontré unos libros que me gustaban y por suerte me los pude comprar... El primero es Barcelona 1000 graffitis, esta publicación es un reportaje fotográfico de Rosa Puig sobre el graffiti en Barcelona, ciudad convertida hoy en un punto de encuentro y 'lienzo de hormigón' para graffiteros de todo el mundo.

En Barcelona 1000 graffitis se documenta la gran diversidad de graffitis esparcidos por la ciudad, motivo de asombro y admiración para unos, de preocupación para las autoridades y de desesperación para los propietarios de las fachadas invadidas con nocturnidad y alevosía.

Los graffitis recogidos en este libro se encuentran en diferentes zonas de la ciudad -desde muy céntricas hasta lugares periféricos- y presentan temas y tonos muy diversos -poéticos, reivindicativos, rupturistas- de forma que compiten con la característica contaminación visual urbana y contribuyen a enriquecer su paisaje.

Las fotografías reflejan la mirada sorprendida de su autora, a la vez cautivada por estas 'piezas gráficas' que, en sus palabras, 'arrancaría de las paredes para colgar en mi casa'.

Aquí les dejo algunos textos extraídos desde el libro por si quisieran leer, y fotos…


Extracto de la introducción:

'Barcelona 1000 graffitis

por Julián Álvarez García

... y 1.000 no son algunas, sino muchas y muy diversas intervenciones gráficas sobre pared y mobiliario urbano que Rosa Puig ha recogido en los tres últimos años. Y no por afán de documentar el fenómeno del graffiti en Barcelona, sino por el interés fotográfico que algunas de estas intervenciones le han suscitado. Interés resumido en este libro que no explica el fenómeno, pero que lo ilustra generosamente, con acierto gráfico-documental y sensibilidad fotográfica. El libro no refleja la mirada especializada de alguien que ve la oportunidad de documentar/investigar un fenómeno con repercusión mediática, sino que refleja la mirada curiosa de quien se deja sorprender y seducir por estas intervenciones gráficas que la autora de esta compilación 'arrancaría de las paredes para colocar en su casa'.

Barcelona es la ciudad de España, y puede que de Europa, que más se cita/nombra a sí misma (en campañas publicitarias institucionales). Este egocentrismo que persigue la singularidad resaltando la diferencia ha derivado, por méritos propios, en la ciudad más grafiteada... ¿del mundo? No me declararé a favor o en contra, pero desde luego algunas de estas intervenciones mejoran el aspecto visual de espacios públicos concretos. Otras merecen un aplauso por su ingenio y oportunidad. Y otras, por el contrario, claramente la repulsa. Barcelona 1000 graffitis recoge abundantes ejemplos de los que dejan boquiabierto a los transeúntes; intervenciones con mensaje que hacen pensar. Otras, con chispa, provocan la sonrisa espontánea. Y también muestras de vandalismo gráfico que despiertan el más visceral rechazo. Este libro no se define a favor ni en contra del graffiti. El lector decidirá por sí mismo lo que es arte, ingenio creativo o juvenil manifestación incívica.

Graffiteros de todo el mundo se dan cita y hacen escala en Barcelona para expresamente dejar su firma/obra en las paredes o mobiliario urbano de la ciudad que hoy pasa por ser la más liberal y tolerante de Europa con este tema. Justo enfrente de los dos equipamientos artístico-culturales más reconocidos y vinculados con la modernidad –el Museo de Arte Contemporáneo (MACBA) y el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB)– se expone y exhibe a sí mismo (sin comisario o programador que lo controle y administre) el tabique-lienzo más internacionalmente famoso por sus graffitis. Para el turista, vecino o quienquiera que transite por el lugar, esta 'pared legal', que discurre a lo largo de la calle Montalegre, compite en interés con los contenidos bien comisariados, programados y administrados de los equipamientos oficiales de cultura urbana y arte contemporáneo.

Barcelona está siendo la meca para los graffiteros de todo el mundo, y esta pared legal, como el muro de las lamentaciones de los judíos, viene a ser el lienzo de hormigón donde formular sus mensajes iconográficos en competencia o sintonía artística o técnica con otros peregrinos y misioneros del graffiti. Es asimismo la pared que más capas superpuestas de graffitis acumula, hechas a lo largo de más de tres años que vienen durando las obras de lo que será la nueva Facultad de Historia de la Universidad de Barcelona. Esta pared ocasional, que pronto será derribada, se ha convertido en centro de atracción turística en el corazón mismo de la modernidad de Barcelona. Precisamente este libro Barcelona 1000 graffitis contiene una buena e interesante muestra de graffitis ya desaparecidos de esta y otras paredes emblemáticas de la ciudad.

Las fotografías de Rosa no apuntan a ilustrar tesis alguna, aunque sí podrían elaborarse unas cuantas con las muchas, muchísimas, aquí contenidas. Documentan, por supuesto, los graffitis más espectaculares y técnicamente mejor resueltos, pero también aquellos otros aparentemente más sencillos y que para la autora de estas fotografías contienen una gran carga expresiva. E igualmente aquellos que, por efecto de la degradación, enmarcados por su cámara, parecen cuadros matéricos de Tàpies, del que por cierto admira su obra. Las fotos de Rosa Puig documentan generosamente el fenómeno del graffiti en Barcelona, pero desde su particular punto de vista, renunciando a veces a la frontalidad del encuadre, incorporando la valla publicitaria que corona el graffiti, alejándose del motivo para mostrar el contexto, aproximándose para captar un detalle. Sus fotografías son el reflejo de una mirada ingenuamente sorprendida y, a la vez, de una cámara intencionada y sutilmente orientada.

La autora del libro, que lo es también de su diseño y maquetación, ha estructurado y organizado el contenido siguiendo criterios formales de composición gráfica con el fin de conferir dinamismo visual a las páginas. Las imágenes han sido agrupadas por afinidad y/o similitud... de contenidos (caras, personajes, viñetas), de encuadre (con fondo, de valla publicitaria, de entorno urbano), de técnica (plantillas, firmas), de soporte (puertas y ventanas, mobiliario urbano), de/por autores (Pez, Miss Van, Chanoir, Chupet Negre), etcétera. Incluye un apartado de 'garabatos' y cierra el libro con un conjunto singular de graffitis del interior de una antigua fábrica en ruinas. Esta intuitiva organización por afinidad, ritmo y composición renuncia a estructurar el libro en capítulos y apartados, proponiendo por el contrario una lectura de las imágenes en continuidad y sintonía con el DVD Travelling Barcelona Graffitis que se adjunta. Barcelona 1000 graffitis es, pues, un libro singular, de un solo capítulo con muchas, muchísimas fotografías, y comentarios ad hoc de los propios autores de algunos de los graffitis, que se han prestado a colaborar aportando sus opiniones.

Barcelona 1000 graffitis resume la diversidad de intervenciones gráficas sobre pared y mobiliario urbano que salpican la ciudad para asombro de residentes y visitantes, preocupación de autoridades y desesperación de propietarios de las fachadas que, con nocturnidad y alevosía, son reiteradamente bombardeadas. Se recogen aquí, pues, simpáticas, poéticas, radicales, toscas y brillantes piezas gráficas, que dan color al paisaje urbano compitiendo con la publicidad en su afán de notoriedad.'





Extracto de la introducción:

'Formas del inconsciente urbano

por Josep María Català, profesor de Estética de la Imagen de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)

Uno de los fundamentos de todo aprendizaje visual debería ser la constatación de que no vemos tanto lo que queremos como lo que podemos ver, de acuerdo con el régimen visual que nos impone, por un lado, la sociedad y, por el otro, nuestra particular cultura. Ello explicaría cómo ha sido posible que una de las más interesantes manifestaciones estéticas de finales del siglo XX haya pasado desapercibida en gran parte para los receptores inmediatos de la misma, a pesar de haber estado presente de forma continuada ante sus ojos. Edgar Allan Poe ya nos advirtió, en uno de sus cuentos más famosos, La carta robada, que la mejor manera de esconder algo es dejarlo a la vista de todo el mundo: a buen seguro que así no lo verá nadie, convencidos como estarán todos de que lo importante no puede estar nunca en la superficie. Los graffitis han sido víctimas de este prejuicio al llevar el arte directamente a las calles de nuestras ciudades, cuyos habitantes sólo sabían ir a buscarlo al escondrijo de las galerías o los museos. Los muros de nuestras ciudades llevan años hablando a nuestros ojos y no hemos sido capaces de escucharlos. Me temo que ni siquiera los autores de la conmoción, los graffiteros, han llegado a comprender la mayoría de las veces el alcance de sus operaciones, lo cual puede que haya acabado siendo una virtud, ya que quizá uno de los factores que más contribuye a la vitalidad del fenómeno, y, por consiguiente, a su trascendencia, sea el hecho de que se trata de una forma estética cuya espontaneidad no se deja atrapar fácilmente por las redes del arte contemporáneo.

Siempre resultará difícil convencer a los vecinos de un barrio, así como a determinados urbanistas y arquitectos de gusto recalcitrante, de que las coloridas floraciones que aparecen en los muros de sus calles son una muestra, eminente, de una vitalidad ciudadana que, por otro lado, disfrutan todos ellos sin demasiados remilgos. Se sabe, desde Baudelaire a Benjamin y Kracauer, que la ciudad moderna instauró un nuevo régimen perceptivo, acomodado a una ingente pluralidad de estímulos que nunca antes se habían ofrecido a los seres humanos con tanta intensidad y con un grado tal de acumulación. El fenómeno urbano moderno se inició principalmente en París y Berlín, en un período que va de mediados del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. Y no porque no se diera en otras ciudades en la misma época o porque algunas de sus características no se pudieran encontrar en otras grandes urbes anteriores, sino porque en esos lugares hubo conciencia de la novedad y surgió un determinado tipo psico-social en consonancia, a la par que aparecía una estética, tildada de vanguardista, que daba cuenta de la nueva situación. Los nuevos ritmos vitales y perceptivos de entonces no han hecho sino acrecentarse y constituyen la normalidad de nuestros entornos vitales del presente. Es de esta normalidad, y no de la excepción vanguardista anterior, de la que surgen el graffiti y el graffitero o, lo que es lo mismo, una estética destilada directamente de los ritmos urbanos y un personaje que no se dedica a contemplar a distancia el bullicio ciudadano, como hacían antaño el dandi, el flaneur o algunos artistas de vanguardia, sino que está dispuesto a actuar sobre esas sensaciones, materializándolas mediante sus formas.

De los muchos ritmos urbanos que configuran la cambiante faz de la ciudad, el graffiti tal vez no es el más acelerado –los transportes y los movimientos personales se llevan la palma en este aspecto–, pero sí que resulta el más rápido de entre los más estables. Las reformas urbanísticas o arquitectónicas pueden tardar años en realizarse y luego permanecen inalterables durante muchos más; en cambio, los graffiti varían con mayor o menor frecuencia, superponiéndose unos a otros o siendo borrados por los servicios de limpieza para despejar un muro que no tardará en ser trabajado de nuevo. Pero el fenómeno, la dinámica estética que aflora en las paredes de las ciudades posmodernas, en realidad es permanente, forma parte del paisaje urbano y nos recuerda que la ciudad está viva más allá de las ordenanzas municipales.

Se trata de un arte ajeno a las galerías, excepto cuando alguno de sus practicantes, como el caso mítico de Basquiat, es tentado por ellas y abandona el circuito clandestino. Este trayecto desde la acción directa y el anonimato al mercado y la fama, que no es ni mucho menos frecuente, supone una trasgresión mucho mayor que la que se puede dar en el típico fenómeno que convierte en popular al artista desconocido. El artista que sale del anonimato no cambia sustancialmente el estilo de su obra, mientras que un graffitero que abandona los muros de la ciudad, deja atrás todo un mundo. No se puede transportar el graffiti a las galerías o a los museos, porque para ello habría que meter una ciudad entre cuatro paredes.

El graffiti es el arte por antonomasia de la ciudad contemporánea, una forma artística que transforma los muros de la ciudad en receptáculos de sorprendentes metamorfosis formales. Es el arte de la palpitación urbana que, a partir de zonas periféricas, se va extendiendo poco a poco a todo el ámbito ciudadano en una proliferación que no deja de ser lógica, ya que su marginalidad inicial no es intrínseca, sino solamente táctica. Negar el graffiti significa negar la vida real de la ciudad en nombre de un racionalismo urbanístico de cortos vuelos y que, la mayoría de las veces, sólo ha sido capaz de producir horribles aglomeraciones arquitectónicas, barrios de ásperas construcciones en cuyas paredes aparecen, precisamente, las primeras manifestaciones del fenómeno. Por algo será.

Con el graffiti, la pintura regresa a los muros, donde nació antes de convertirse en cuadro. El graffiti combina la escritura y la imagen como sólo los grandes maestros orientales de la caligrafía sabían hacer.

A ello añade un gusto por el color y las formas que mezcla los trazos electrizantes del dadaísmo con los pálpitos luminosos del pop art y el cómic. Laten en el graffiti los efluvios de la considerada alta cultura, junto con la energía de aquellas manifestaciones populares a las que todavía miran por encima del hombro aquellos que no se inquietan demasiado por el hecho de que la vitalidad de la expresión artística se mida con los criterios del mercado de valores. Se mueve el graffiti en la dialéctica del interior y el exterior, siempre problemática en el arte y el urbanismo: el arte que vale la pena va dirigido a los interiores (con el peligro de convertirse en decoración); para el exterior se deja lo inclasificable, como ciertas esculturas, o lo que carece aparentemente de compromiso. El graffiti, por el contrario, se lanza no sólo a producir sus obras en el exterior, sino a estetizar lo que por su situación y textura parece refractario a toda estética. En este sentido, el graffiti es lo opuesto al museo. Basta darse una vuelta por los alrededores de algunos de ellos –pienso ahora concretamente en el MACBA– para darse cuenta de que esto es cierto.

Aprender a mirar es, hoy en día, tan urgente como fue una vez aprender a leer, no porque este último aprendizaje haya dejado de ser importante, sino porque su intrínseca utilidad se deteriora en un universo cultural como el nuestro, en el que la visión se ha hecho compleja. En la actualidad, no hay educación posible de la mente que no pase por complementar el logos con la mirada, es decir, con la faceta instruida de la simple facultad de ver. Aunque, a veces, nuestra ceguera es tal que se hace necesario empezar por enseñarnos a ver.

Pocos libros son capaces de cumplir con la tarea de enseñarnos a ver como prolegómeno de una reflexión ampliada, ya que la mayoría de los que lo pretenden lo hacen sumergiéndonos en la estructura del texto y, por tanto, dejando de lado la característica principal de la empresa, o bien, limitándose a contentarnos con una estética agradable y superficial. Por el contrario, este libro de Rosa Puig consigue de entrada arrancarnos de nuestra ceguera y mostrarnos la vitalidad de una forma expresiva que apenas si alcanzamos a ver y mucho menos a comprender, y ante la que reaccionamos generalmente con impaciencia: esto tienen en común al menos el graffiti y el arte más contemporáneo. El libro, convertido en realidad después de un encomiable y necesario trabajo de campo, tiene también la virtud de centrarse en el ámbito de una ciudad en concreto, Barcelona, con lo que cumple la función de mostrarnos la cualidad orgánica del fenómeno y su nexo con un ambiente urbano determinado: es decir, demuestra que el graffiti es el equivalente del latir visual de esa ciudad, la savia estética que la renueva constantemente. Por último, la voluntad sistematizadora del libro, ejercida sin ningún dogmatismo, logra instruirnos sobre las características esenciales del graffiti, sobre los pulsos estéticos a través de los que se desarrolla, sobre la mezcla de innovación y repetición que lo constituye. No es habitual encontrar en libros de este tipo una tan encomiable y certera voluntad didáctica como la que se muestra en este estudio visual del graffiti barcelonés: un impulso didáctico que no sólo no se contrapone al disfrute estético, sino que se alimenta del mismo.'





martes, 18 de mayo de 2010

Parkour (Talento Gráfico)

parkour motion reel from saggyarmpit on Vimeo.

Afrodita (Pensamientos y mentiras)

Rosh "Afroditas. Pensamientos y mentiras", Apetit Gallery (making-of + inauguración) from hodeibeltza on Vimeo.

Broken Fingaz (Graffiti -Stop Motion)

Broken Fingaz -Graffiti Stop Motion from Broken Fingaz on Vimeo.

MUTO

lunes, 17 de mayo de 2010

"LUIS" Stop motion Chile

Que gran nivel de Stop Motion... claro si un gran trabajo... pero con un resultado asi... me anima a seguir... buen trabajo... felicitaciones... miren

"LUIS"

LUIS from diluvio on Vimeo.

domingo, 16 de mayo de 2010

"LUCIA" Stop Motion Chile (recomendado)

LUCIA from diluvio on Vimeo.

viernes, 14 de mayo de 2010

Laura Alejo (ESP-USA)

Laura Alejo es una diseñadora española. Durante su carrera a desarrollado diversos proyectos propios como la revista " Copyright Magazine", la cual evolucionó a estudio de diseño. En aquella empresa realizó trabajos para MTV Italia, Paramount Comedy, Canal + entre otros.

En marzo del 2007 se muda a New York donde reside actualmente. Hoy en día es Lead Designer / Art Director de Hush, empresa que cuenta con clientes como Nike, Sony Ericsson, Nokia, Discovery Channel.

Laura ha expuesto sus trabajos en diversas galerías de Brooklyn /NY, Barcelona y Madrid.


Kiehls, The History of. / @HushStudios from Hush Studios on Vimeo.



Gentileza SUDALA.CL

Hi, a real human Interface

jueves, 13 de mayo de 2010

Nuevo Stop Motion

au bout du rouleau from artaban on Vimeo.



Gentileza JOIA MAGAZINE

lunes, 3 de mayo de 2010

Elementos de formación y relación



1) TULIPAN (Equilibrio)
En la pieza gráfica vemos un ejemplo claro de equilibrio por simetría, porque aunque los dos elementos mostrados son diferentes se aceptan como un todo en equilibrio, compensando las fuerzas, y adoptando peso visual y dirección iguales, tanto en el costado izquierdo como en el derecho, dando igual importancia visual a la naranja como al kiwi. Entonces la imagen total de la pieza gráfica no genera incertidumbre, ya que muestra la figura total bien definida.




2) CARATULA UNIVERSO VIOLENTO (Peso)
Observamos que en la pieza gráfica predomina el peso del objeto inferior derecho gracias a la forma, tamaño y contraste, además del aislamiento y la ubicación de este.




3)VIAGRA (Dirección)
La pieza gráfica utiliza la dirección como eje central del mensaje. La imagen nos muestra algo que para todos (por experiencia) debe ir inclinado, pero para entregar el mensaje eficientemente lo muestra de manera vertical, dando mayor equilibrio pero a su vez mayor tensión en la pieza total. La línea imaginaria que se forma desde la horizontal hasta la punta superior de la píldora causa la impresión de asenso.




4) JUNKERS, "Agua caliente muy caliente" (Posición)
En la pieza gráfica se utiliza el concepto de posición. La imagen muestra algo que por experiencia tenemos conciencia de que tiene una posición (siempre hacia abajo) pero, al igual que en la pieza anterior, con el fin de entregar mejor el mensaje se cambia la posición de la llave izquierda, acompañando así de mejor manera el mensaje de la publicidad, “Agua caliente, muy caliente” de la empresa JUNKERS, la cual trabaja en tecnología de punta para calefacción y calor de hogar.




5)NESCAFE (Tensión)
La pieza gráfica muestra tensión.
La idea principal de la publicidad es dirigir la mirada y fijar la atención del observador. Utilizan el método rítmico como herramienta para provocar la tensión, aprovechando la tendencia que tiene el ojo humano de completar secuencia de elementos. De esta manera también logramos un mayor dinamismo y armonía en la pieza gráfica, y gracias a la proximidad de elementos semejantes se transmite movimiento en el área de diseño.

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